ÁFRICA

Marrakech “Un Séptimo Sentido”

A pesar de que el nombre originario de la ciudad fue ”Marroukech” “vete deprisa”, cuando se llega a Marrakech, no entran ningunas ganas de irse. La sensualidad de esta ciudad marroquí ha atraído durante siglos a gente variopinta que la ha convertido en su hogar. La fragancia del jazmín mezclado con los aromas de carbón quemado, canela y hachis envuelven el aire. La belleza de su flora: buganvillas, palmeras, hibiscos… el color ocre de sus muros y la viveza de sus tintes alegran la vista. Un paseo por la famosa plaza de Jemaa el Fna y por el zoco es una provocación continua para los sentidos. Tanto, que parece como si antes hubieran estado dormidos. Los músicos amenizan la plaza tocando melodías de las que se traslucen los múltiples orígenes de la ciudad. En sus notas se adivinan tonos andalusíes, bereberes, y africanos. Mientras, los encantadores de serpientes manejan al reptil a su antojo y los echadores de la buenaventura tratan de cantarle su suerte a los numerosos turistas que contemplan absortos el espectáculo de la enorme plaza, degustando un té con hierbabuena en algún “cafecito”, de los muchos. La plaza es abierta y parece no tener fin. El zoco es un laberinto de callejuelas con arcos sinuosos por los que a duras penas se cuela algún rayo de luz, que lucha por brillar entre los tenderetes de pieles, artesanía, alfombras… Alli el griterío es constante. ¡Hay que regatear! Es una ofensa si no se hace. En el regateo se…Read More

La Mamounia cumple 90 años y lo celebra brindando con Icône.

Icône ha nacido de la unión y el “mimo” con que la Mamounia y La Ferme Rouge criaron la cosecha de 600 botellas de tinto de uva Sirah (94%) y Viognier (6%) para celebrar su noventa aniversario. Su atractiva etiqueta es obra del renombrado pintor marroquí Hassan El Glaoui. Icône se vende exclusivamente en La Mamounia a un precio de unos 107 Euros la botella. POR SIEMPRE “LA MAMOUNIA”. La Maumonia ha supuesto un mundo en sí misma, desde su fundación como hotel en los tiempos del protectorado francés, cuando los arquitectos Prost y Marchisio, allá por el 1923 supieron transformar esas quince hectáreas en un oasis en el centro de la ciudad. A mediadosde siglo, Marruecos se consideraba como la primera experiencia africana para muchos europeos que querían conocer otro mundo sin alejarse demasiado de casa. El exotismo y los contrastes de Marrakech atrajeron a gente cosmopolita que encontraba en la ciudad africana una forma placentera de vida y una sensualidad nueva para la mayoría. Todos estos encantos en grado superlativo los ofrecía “La Mamounia” que incluso, antes de la segunda guerra mundial, permitía a una clientela escogida llevar sus propios muebles para que se sintieran como “en casa”. EL MAS BELLO DE LOS OASIS. Al pasar bajo el arco de la muralla del s.XII y entrar en las ocho hectáreas del parque de La Mamounia, se escucha el silencio. Una puerta de marquetería escoltada por dos elegantes ujieres con capas rojas, da paso al interior del hotel, cuya…Read More

Artesanía Sudafricana

Diseños tribales adaptados al arte contemporáneo, sedas salvajes de tonos suaves y cerámicas pintadas con los vivos colores de la tierra africana. Sorprenden el colorido, la calidad y la fuerza de la artesanía en Sudáfrica. Sus materiales son: madera, cerámica, fibras, cuero, alpaca, papel hecho a mano, cuentas de alambre, hojalata y huevos de avestruz… FacebookTwitteremailPrint

David Livingstone y su “Rosa de los Vientos”

John Arnold soñaba con épicas aventuras mientras perfeccionaba el diseño y la técnica relojera de su padre, maestro relojero; fantasías que se hicieron realidad cuando sus relojes contribuyeron a que intrépidos exploradores, como el Doctor Livingstone, no perdieran el norte. David Livingstone era un explorador valiente y sagaz con una regia disciplina y muy organizado. Seguro que cuando allá por el 1855 se encontró con una de las maravillas del mundo: Las Cataratas de Mosi-Oa-Tunya a las que renombró en honor a la reina de Inglaterra como Cataratas Victoria, hibernaría por unos instantes su emoción y echaría una ojeada a su reloj Arnold and Son para saber la hora exacta de tamaño descubrimiento, antes de exclamar” Los ángeles tienen que detener su vuelo para ver un espectáculo como éste”. Y es que la marca Arnold and Son comparte con el gran filántropo una vocación aventurera que le lleva a crear su fascinante modelo “Scout” con una esfera de sofisticado diseño y a la vez altamente legible, en la que destacan los índices dispuestos como los puntos de una brújula alrededor del disco GMT y la rosa de los vientos central. El espíritu pionero de John Arnold, fue de gran apoyo en la investigación de longitudes precisas. Perdido en el tiempo de África Ocho años había pasado el Dr. Livingstone en África ejerciendo de misionero, cuando en su afán por abrir rutas en el continente con propósitos religiosos y humanitarios, se adentra en el desierto de Kalahari en 1849 y va…Read More