MADEIRA RESPONSABLE-GUÍAS ALHENAMEDIA.

GUÍAS ALHENAMEDIA-UN TURISMO RESPONSABLE.

Carros de Cesto.

VIAJAR ES IR EN BUSCA DE LO INSÓLITO, VIVIR EXPERIENCIAS QUE PERDUREN PARA SIEMPRE EN EL RECUERDO. Y ESTO, EN UN MUNDO GLOBALIZADO, SOLO ES POSIBLE SI LO HACEMOS RESPONSABLEMENTE.

Esto sería en pocas y bonitas palabras el fin de las guías Alhenamedia, propósito que han cumplido ya que lo que parece una pequeña y cómoda guía de viaje entraña historia, leyenda, practicidad y sobre todo una forma responsable y adecuada de viajar por el mundo y relacionarse con sus habitantes.

Planchando los manteles bordados, típicos de Madeira.

¿Y QUE ES EL TURISMO RESPONSABLE?

Según nos enseñan las guías Alhenamedia, un turismo responsable sería sería minimizar los impactos negativos del turismo en el entorno y maximizar las contribuciones positivas del mismo en las comunidades locales. Viajar responsablemente no es sinónimo de penurias, sacrificios, ecologismo o tercer mundo… lo que pretende es convertir cada viaje en algo único y auténtico a la vez que deja una huella positiva en el destino. Bajo el paraguas de turismo responsable se agrupan conceptos como turismo justo, turismo sostenible, ecoturismo o turismo de sensaciones.

Turismo de sensaciones.

A la guía de Madeira no le falta un detalle para disfrutar de esa isla del Atlántico que pertenece a los archipiélagos de la Macaronesia y que gracias a su estratégica situación geográfica ofrece una variedad de climas y paisajes impresionantes y una importante historia en la ruta de la navegación.

Diferentes paisajes

Las levadas.

LOS AUTORES DE MADEIRA RESPONSABLE.

La primera edición de este título corrió a cargo de Joao Coutinho, licenciado en Lenguas Modernas por la Universidad de Lisboa y autor de la obra Os Verdes do Mato nao Acabam, dedicada a Angola donde residió durante doce años. Su compañero de fotografía Manuel Nicolao oriundo de  Madeira y reportero gráfico de Diario de Noticias de Funchal, ha realizado innumerables exposiciones de fotografía. Sus trabajos pueden verse en http://www.focusnatura.com

HISTORIA LEGENDARIA.

Perdida en el Atlántico, Madeira no fue punto de mira para Portugal hasta mediados del s. XV cuando el reino portugués dio con la isla boscosa a la que bautizó como la madera que le protagonizaba. La que hasta entonces había sido un paraíso para las aves y para las ballenas que cruzaban el océano, tras su descubrimiento se convirtió en un lugar estratégico de los barcos mercantes camino de África o de Sudamérica. Con el matrimonio entre Carlos II de Inglaterra y Blanca de Braganza, Madeira culminó como lugar preferente para los navegantes ingleses. Pasaron los siglos y muchos barcos atracaron en sus costas: barcos mercantes, navíos de guerra y goletas piratas dejaron su impronta en la amplia historia de la pequeña Madeira. Algunos incluso, atracaban en el puerto para llenar sus bodegas del exquisito vino de Madeira, que les ayudaba a luchar contra el escorbuto y la nostalgia. Hoy la isla es un lugar turístico que ofrece la variedad de su paisaje, desde la flora tropical hasta la estampa invernal de sus picos poblados de pinos , eucaliptos y castaños, regados por las “levadas” que serpentean la isla.   Los pueblos blancos de tejas rojas se salpican entre las viñas escalonadas y de cuando en cuando algún edificio vanguardista rompe la arquitectura tradicional ; un buen ejemplo es la Casa do Mudos, galería de arte moderno que se asoma al Atlántico. Famosos son sus bordados y no se puede obviar ese mercado de Funchal donde se observan los productos de la isla, sus frutas, verduras y su variedad de peces como el pez autóctono de la isla ,  el espada , que nada tiene que ver con el pez espada habitual. Es una especie que vive a 800 metros de profundidad, feo como un dolor y sabroso como el que más.

EL INQUIETANTE AEROPUERTO DE FUNCHAL.

Ya se podía llegar a Madeira volando. Portugueses y foráneos, especialmente ingleses, cambiaron sus legendarios y arriesgados viajes marítimos por el recién nacido transporte aéreo. No es que aterrizar en el aeropuerto de Funchal, capital de Madeira, privara al viajero de su descarga de adrenalina, pero al menos la dosis era corta y fulminante. Desde la ventanilla del avión, se divisa la hermosura de la isla: su flora subtropical que abarca desde plataneros, piñas y vides hasta laureles y coníferas en las alturas. Lo accidentado de su suelo volcánico en el que es difícil encontrar una llanura. Se observan los pueblos, se adivina Funchal, la capital , y en el agua bravía del Atlántico, como un autentico oasis, aparece por fin el aeropuerto de Funchal en todo su esplendor. Antaño tenía una pista que aunque segura sin duda alguna, se quedaba corta por lo que no hubo más remedio que alargarla. La ampliación del aeropuerto supuso un hermoso y descomunal proyecto. En un área de 40.000 m2, sobre un bosque de columnas de cemento se alza la nueva pista de aterrizaje que encierra entre sus columnas un Polideportivo único en el mundo. Dentro del viaducto se salpican docenas de campos polivalentes: un estadio de fudbito y otro de voleibol, una pista de monopatín, varias de squash y tenis y un parque infantil, entre otros. Su anfiteatro organiza conciertos y actividades culturales que se codean con las exposiciones al aire libre, los cafés y un restaurante. Entre unos y otros la flora de Madeira se muestra en toda su variedad, y entre la frialdad del cemento, crece la flor del aloe, las buganvillas y las palmeras.

EL REIDS

Hotel Reids.

No podía falta en la guía la mención del mítico Hotel Reids  Palace cuyos jardines hacen honor a la vegetación maderiense y combinan su flora de forma bellísima en sus muchos acres de jardines perfumados que se escurren hacía el acantilado privado. Al pasear entre los árboles y las flores aparecen rincones recónditos y pérgolas cuyo destino es servir de receptáculo para las cenas a la luz de la luna que el hotel sirve en privado, a petición de sus clientes. Con mucha suerte desde la balconada se podría avistar alguna de las espléndidas ballenas que cruzan las costas de .Y hablando de ballenas, el Hotel Reids cobijó a John Houston y a Gregory Peck durante el rodaje del famoso Moby Dick . Bernard Shaw autor entre otras de Pigmalión también fue un enamorado del Reids, incluso aprendió a bailar el tango en él. Seguramente la calma y la belleza del entorno le inspiraron, al igual a Winston Churchill que pasó en el hotel largas temporadas ordenando sus memorias políticas y dando rienda a su pasión; la pintura. Churchill bajaba al acantilado y dibujaba los genuinos colores de la isla; entre sus temas preferidos estaba el pueblo pescador Cámara de lobos  que hoy sigue estando poblado por tabernas cuya especialidad es la poncha , combinación explosiva compuesta por aguardiente de caña, miel y limón .

botas que usan los “gondoleros” de los Carros Cesta para no escurrise.

ANOCHECE EN MADEIRA.

Una sinfonía de luces nace al morir el día en la capital de ésta isla insólita que hasta el siglo XV estaba deshabitada y tan poblada de árboles que se dice hubo que quemar bosques enteros para empezar a hacerla habitable.; de ahí le viene el nombre de Madera .Y habla la leyenda sobre los amantes Robert Machin y la noble Ana de Efert que escapando de la oposición familiar embarcaron hacia Portugal. Su barco fue arrastrado por la tempestad hasta que acabó en la playa maderiense de Machico que debe su nombre a la pareja.   Muchas leyendas corren en ésta vergel perdido en el Atlántico que ha dado un vino exquisito, una vegetación exuberante y una gente que transmiten la alegría de vivir solo con su bienestar y su amabilidad sincera y que se podrá encontrar y disfrutar de la mano y la lectura de Madeira Responsable que navega con los tiempos y cuenta con plano digital de geolocalización.

http://www.alhenamedia.info

 

 

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