La Mamounia de Marrakech y la exposición Ma…Ma… Ma…de Marinetti; una ecuación perfecta

La Mamounia ha supuesto un mundo en sí misma desde su fundación como hotel en los tiempos del protectorado francés cuando los arquitectos Prost y Marchisio allá por el 1923 supieron transformar esas quince hectáreas en un oasis en el centro de la ciudad. A mediados de siglo Marruecos se consideraba como la primera experiencia africana para muchos europeos que querían conocer otro mundo sin alejarse demasiado de casa. El exotismo y los contrastes de Marrakech atrajeron a gente cosmopolita que encontraba en la ciudad africana una forma placentera de vida y una sensualidad nueva para la mayoría. Todos estos encantos en grado superlativo los ofrecía La Mamounia que incluso, antes de la segunda guerra mundial, permitía a una clientela escogida a llevar sus propios muebles para que se sintieran como en casa. La última renovación a cargo de Jacques García que tras tres años de trabajos se terminó en el otoño del 2009, fue un rotundo éxito gracias a la sabiduría del aclamado diseñador al recrear y exaltar el estilo arábigo-morisco que prevalece en todos y cada uno de los detalles del hotel. Entre el 11 de abril y el 30 de septiembre de 2015 en el Hotel la Mamounia se disfruta de los coloridos y alegres animales en bronce policromado, obra del gran escultor representante de por art, Julien Marinetti.     Y qué mejor marco que La Mamounia , mecenas de arte y la cultura, para exponer la imponente obra de Marinetti? Salpicados entre olivos centenarios, naranjos o…Read More

DEL 20 DE FEBRERO AL 3 DE MARZO-2014 LAS OBRAS DE WINSTON CHURCHILL Y HASSAN EL GLAOUI EN “LA MAMOUNIA”-MARRAKECH.

UNA EXPOSICION DE LUJO EN EL SENSUAL MARCO DE “LA MAMOUNIA”. El más bello de los oasis. Al pasar bajo el arco de la muralla del s.XII y entrar en las ocho hectáreas del parque de “La Mamounia”, se escucha el silencio. Una puerta de marquetería escoltada por dos elegantes ujieres con capas rojas, da paso al interior del hotel, cuya última renovación a cargo de Jacques García tras tres años se dio por concluida en el otoño del 2009 y fue un rotundo éxito gracias a la sabiduría del aclamado diseñador al recrear y exaltar el estilo arábigo-morisco que prevalece en todos y cada uno de los detalles del hotel, con patios que recuerdan al “Patio de los Leones” de la Alhambra granadina. Las paredes son de estuco marroquí, los arcos de herradura y el granate sobresale entre los colores. El anagrama del árbol de la vida se encuentra en cabeceros, fuentes, en rincones insospechados, y piezas ultramodernas como la escultura del niño marroquí le dan una pincelada de modernidad a la tradición. Los cuatro colores de Marrakech destacan en el pequeño gran universo de “La Mamounia”. Entre las ventanas de las muros ocre del Hotel, se divisa el verde vivo de las palmeras del jardín, el azul rabioso del cielo marroquí y como telón de fondo el blanco inmaculado del Atlas cubierto de nieve. Colores que hechizaron a hombres de distintas raíces y culturas como Winston Churchill y Hassan El Glaoui que enamorados de la sensualidad de Marrakech…Read More

Marrakech “Un Séptimo Sentido”

A pesar de que el nombre originario de la ciudad fue ”Marroukech” “vete deprisa”, cuando se llega a Marrakech, no entran ningunas ganas de irse. La sensualidad de esta ciudad marroquí ha atraído durante siglos a gente variopinta que la ha convertido en su hogar. La fragancia del jazmín mezclado con los aromas de carbón quemado, canela y hachis envuelven el aire. La belleza de su flora: buganvillas, palmeras, hibiscos… el color ocre de sus muros y la viveza de sus tintes alegran la vista. Un paseo por la famosa plaza de Jemaa el Fna y por el zoco es una provocación continua para los sentidos. Tanto, que parece como si antes hubieran estado dormidos. Los músicos amenizan la plaza tocando melodías de las que se traslucen los múltiples orígenes de la ciudad. En sus notas se adivinan tonos andalusíes, bereberes, y africanos. Mientras, los encantadores de serpientes manejan al reptil a su antojo y los echadores de la buenaventura tratan de cantarle su suerte a los numerosos turistas que contemplan absortos el espectáculo de la enorme plaza, degustando un té con hierbabuena en algún “cafecito”, de los muchos. La plaza es abierta y parece no tener fin. El zoco es un laberinto de callejuelas con arcos sinuosos por los que a duras penas se cuela algún rayo de luz, que lucha por brillar entre los tenderetes de pieles, artesanía, alfombras… Alli el griterío es constante. ¡Hay que regatear! Es una ofensa si no se hace. En el regateo se…Read More