Belmond Hotel Caruso -Costa Amalfitana

La piscina infinita del Hotel Caruso abarca el horizonte

Con los Montes Lattari al alcance de la mano, desde su panorámica de 360º se domina el golfo de Salerno, el mar Tirreno y los pueblos de Maiori y Minori

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En el s. IX el Marqués D´Affito naufragó en la costa de Amalfi y celoso de las elegantes villas de Ravello erigió la suya en lo alto del pueblo, el Hotel Caruso de hoy, que “Belmond” adquirió en 1999 y reabrió en Junio de 2005.

Federico Forquet, el renombrado diseñador napolitano, se encargó del diseño interior buscando según sus propias palabras” una reinterpretación de la cultura de Ravello y su tradición”. Lo consiguió; la prueba visible y tangible está en las lámparas de bronce, en las baldosas fabricadas con las viejas y sofisticadas técnicas, en la pintura cálida de las paredes y en los textiles de algodón con escenas amalfitanas.

La rehabilitación de los frescos del s. XVIII con motivos florales y paisajísticos, corrió a cargo del profesor de Bellas Artes Antonio Forcellino, jefe restaurador del Mosés de Miguel Ángel en la tumba del Papa Julio II. La cerámica adorna cada rincón haciendo gala de la tradición ancestral de Vietri, y el mármol brilla con elegancia en las columnas y pilares del Caruso.

La sobriedad exterior del “Palazzo”, con un portalón que podría haber pertenecido a la iglesia del s. XIII de San Eustaquio en Pontone, abre paso a un interior que acoge al visitante con la suavidad de sus tonos en paredes y tapicería y con la panorámica que asoma entre los ventanales.

Tras recorrer los salones y las habitaciones con tranquilidad, reparando en la escultura de una cabeza romana que sobresale de la hornacina, una vasija panzuda tras la exquisita puerta, los frescos del techo, la marquetería, o la elegancia discreta de cada tapiz, se llega al jardín poblado con flora mediterránea. Los olivos, madroños, naranjos y limoneros se anticipan al recoleto huerto de hierbas y especias de donde el Chef Mimmo Di Rafaele obtendrá aliño y condimentación para sus platos y ensaladas. Un delicioso ejemplo es la “Ensalada Capricce” de atractivos colores que Mimmo ha aprovechado para, de forma ingeniosa y resultado sorprendente, crear el “Capricce Doce”, postre que ,“dulcemente” ,cuenta con los mismos ingredientes de albahaca, tomate y mozzarella y que el Chef sirve artísticamente en el Restaurante Belvedere.

El mar es protagonista de las vistas, de la gastronomía y de la leyenda de Ravello. Por ello el Hotel ofrece a sus visitantes un mini crucero a bordo del “Ercole”, embarcación que puede acoger a 20 pasajeros y que navega alrededor de Amalfi, Positano , Ravello y demás pueblos de la Costa Divina. Tras el paseo acuático, el autobús del hotel espera a los navegantes en Amalfi para subirles a Ravello.

Notas musicales llenan el aire del Caruso

Un entorno de tal categoría induce a todo tipo de actos culturales. El gran Compositor Wagner era un enamorado de Ravello a donde acudía frecuentemente. En recuerdo a su memoria el Festival de Música de Wagner se celebra todos los años en la villa vecina del Caruso, Villa Rufolo, posible detonante para el músico de su tercer acto de Parsifal. Y en su honor el Hotel Caruso ha bautizado a una de sus suites especiales con el nombre de “Wagner”.

 

El Tenor Alfie Boe eligió el hotel para rodar su tercer video “La Pasión” y rodeado por el escenario natural de los Montes Latarri, el mar Tirreno y en el marco excepcional del Carauso, ofreció un concierto en el 2207 cuyas notas permanecerán por siempre jamás agazapadas entre las glicinias de las columnatas y los limoneros. El recuerdo a aquella noche mágica en que los acordes de “Santa Lucía” y “Torna a Surriento” llenaron el aire con la potente y hermosa voz del tenor aún pervive en el corazón de los que tuvieron la suerte de escucharle.

El Caruso de Ravello ha sabido aprovechar la sensualidad de un entorno en donde la luz única y mediterránea realza los colores de su mar y de su tierra, las flores perfuman el aire con aromas de jazmín, de azahar y de galán de noche y el “Palazzo” despliega una áurea de solemnidad y a la vez de sencillez imposibles de olvidar.

Belmond Hotel Caruso: www.belmond.com

 

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