Grand Hotel Europa- El Salón de San Petersburgo

Desde Rasputín y sus zares hasta Stalin y Lenin, pasando por Gorki, Pushkin y… entre los salones del Grand Hotel Europa se han escrito y fraguado importantes pasajes de la historia de la gran Rusia.

Traspasando el umbral del hotel, el hechizo va “in crescendo” al observar la decoración Art Nouveau o Liberty de la que sobresalen huevos de cristal Fabergé y cálidos quinqués.

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En el Bar Caviar, de paredes y suelos marmóreos, acordes con el tono y la temperatura del exquisito manjar, se degustan diversos tipos de las perladas huevas a sorbos de vodka helado, mientras que de la garganta de la cantante brota una sentida balada rusa.

Contrarrestando con el frío entorno del Bar Caviar, el Restaurante Europa resulta un acogedor y bellísimo ejemplo de “Art Nouveau”. El desayuno se sirve al son del arpa y a la exquisita cena de escogida gastronomía rusa, le acompaña un cuadro de “ballet” que danza al ritmo de la música de Tchaikovsky, venerando al gran compositor que fue asiduo huésped del hotel, donde pasó su luna de miel y donde conoció a Johann Strauss.

Por las ventanas se vislumbran copos de nieve grandes como bolas de algodón que caen sin cesar envolviendo a la ciudad en una silenciosa burbuja que solo rompen las campanadas de las iglesias o las bocinas de las limusinas circulando por un San Petersburgo cubierto de nieve y con sus canales maniatados por el hielo.

Testigo imparcial de la historia rusa

El mítico Grand Hotel Europa, obra del arquitecto italiano Carlo Rossi -1830, abrió sus puertas un martes 28 de Enero de 1875. Situado en la famosa avenida de cuatro kilómetros “Perspectiva Nevsky”, fiel testigo de los muchos aconteceres de la ciudad, sus salones acogieron durante décadas a los zares de la Gran Rusia, pasaron por la revolución, la era soviética, los tiempos de Stalin y de Lenin, dos guerras mundiales y una “Perestroika”.

Si su nombre legítimo responde a Grand Hotel Europa , el apelativo familiar de “Europeyskaya” también le define. El “Europeyskaya” vivió las intrigas de Grigori Rasputín, y los zares le consideraban su lugar predilecto de relajo y diversión.

El régimen comunista lo convirtió en “La casa del funcionario soviético” y la “Perestroika” lo transformó en un hotel de cinco estrellas. Allí Bernard Shaw se encontró con Máximo Gorki en una cena privada, Elton John actuó en su restaurante, y hasta la Reina Isabel II de Inglaterra alabó la cocina del hotel, especialmente el “Stroganoff” que obedece a la receta original de la baronesa Helena Ludwig Stroganoff.

Caruso conoció en el Grand Hotel Europa a la soprano Luisa Tetrazzini a la que alentó en su canto. Y el Grand Hotel fue anfitrión de Monserrat Caballé y de José Carreras y de Plácido Domingo y de otros tantos que disfrutaron del único museo en el mundo según el pintor y escultor chino Yan Swi, que alquila habitaciones a sus visitantes. Esta afirmación del artista asiático se basa en la cantidad de objetos de arte, más de doscientos, con los que el Grand Hotel Europa engalana sus esquinas, pasillos y salones.

A pesar de las diversas metamorfosis durante los años en que su ciudad madre cambiaba de nombre según cambiaba de régimen: San Petersburgo, Petrogrado, Leningrado y San Petersburgo una vez más, el Grand Hotel Europa siempre mantuvo su imponente escalinata por la que tantas celebridades subieron, y sus objetos de arte, y ese glamour que le hizo entrar en la colección de hoteles de Belmond en el año 2005, fecha en que celebró por todo lo alto su 130 aniversario.

Gran Hotel Europe: www.grandhoteleurope.com

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