“No puedes esconder un elefante muerto bajo una flor de loto” Los proverbios, la delicadeza, la superstición y la aceptación , entran a formar parte de la cotidianeidad del tren en el cuarto día de viaje, igual que el picante en las comidas o el unir las manos y reclinar la cabeza a modo de saludo o despedida. Estamos en Tailandia. Tras la acertada introducción de Tim Bewer – escritor especializado en el Norte de Tailandia (Isan) oriundo de Wisconsin, enamorado y afincado en Khon Kaen- sobre la visita al templo khmer situado en la boca de un volcán inactivo en la provincia de Buri Ram, el pasaje espera ansioso el momento de contemplarlo. “Hoy es el día de Prasat Pahonom Rung” – dice el guía turístico Paco que a pesar de su nombre es puro malayo, aunque después de su estancia en España decidió rebautizarse en honor al país donde se lo había “pasado como nunca” palabras literales…Paco presume de ser “cañí” y de hablar como tal, e invita a escucharle sin verle, y así no notar la diferencia . Mirándole o sin mirarle Paco tiene un acento único, solo suyo, que hace que lo que dice no se le tome muy en serio, a pesar de su ser su discurso de indudable seriedad, bien informado y ameno. Los autobuses toman ruta hacia el templo , pasando por los innumerables campos de arroz que hacen de Tailandia uno de los mayores exportadores de arroz de Asia, salpicados por cuadrantes…Read More