La Residencia de Deià – Armonía entre Arte y Naturaleza.

Entre los montes de la Tramontana y el Mar Mediterráneo se encuentra Deià. Bancales de olivos le rodean y le adornan robles centenarios, limoneros, palmeras, cipreses…-Toda casa que se precie debe tener una palmera que simbolizará el amor de la mujer, un granado para la fertilidad y un ciprés como garantía de la fidelidad masculina- El aroma del jazmín es permanente y el colorido de los hibiscos y las buganvillas encendidas también. En las laderas de Deià los bosques de pino redondo llegan hasta el mar. Estos fueron algunos de los motivos, incluyendo su clima benigno y su gastronomía genuina, que le hicieron a Robert Graves enamorarse de Deià. El autor de “Yo Claudio” y de la polémica novela “Adiós a todo esto” entre muchas, llegó al pueblecito por primera vez en 1929 y volvió pasadas las guerras, en el 46, para quedarse definitivamente. Hizo de Deià su hogar, escribiendo seis horas diarias en su casa mallorquina “Can N´Alluny”; hoy La Fundación Graves, testigo de su vida cotidiana y museo que recoge su prolifera obra. Tras la estela de Robert Graves. Siguiendo los pasos del escritor, fueron llegando amantes de la naturaleza y del arte que encontraron en Deià la fusión perfecta. El pueblo se adaptó a ellos y ellos a él, formando la simbiosis variopinta que he hecho de Deià un curioso lugar para vivir en donde la creación se alimenta de un entorno natural que le ofrece una gama desbordante de colores, olores y sabores. El receptáculo perfecto…Read More

Una tarde con Christina Dodwell

Si los cielos de Madrid gozan de merecida fama, la luz de aquel la tarde de primavera era espectacular. Una jornada curiosa, no cabe duda; la Huelga General, la Manifestación e incluso los hinchas del Hannover que vestidos de verde se preparaban para llenar El Calderón.. Sin embargo hay muchas formas de vivir una misma tarde y la que sigue seguramente fue una de las más placenteras: La Sociedad Geográfica Española había celebrado el día anterior la XIV edición de la entrega de premios : SGE 2011. Entre otros galardones, el Premio Internacional le fue concedido a la exploradora británica Christina Dodwell por sus viajes alrededor del mundo durante más de veinte años, a caballo, camello, canoa…. Viajes sobre los que ha escrito nueve libros, rodado series para la BBC y obtenido homenajes y reconocimiento. De paseo por Madrid Christina solamente tenía libre unas horas antes de emprender el regreso a su granja en Oxfordshire donde vive habitualmente. Fuimos a recogerla al Hotel Villarreal, Sania Jelic Directora de la Oficina de Turismo de Croacia y yo En plena Plaza de las Cortes aquel día las banderas sindicalistas ondeaban al viento y el convoy policial se multiplicaba como muñecas Matriuskas pero cuando bajó Christina Dodwell por la escalera del hotel, el tiempo se detuvo y el “jolgorio” callejero pasó a un mundo paralelo del que nosotros nos quedábamos fuera. Alta y fuerte, muy delgada , con el rastro de su vida grabado en la piel, lo primero que magnetiza de la…Read More

La Esfera del Tiempo

Stefan Jacek ha rescatado el legendario Faro de Gdansk, fiel testigo de la historia polaca, y ha restaurado su esfera del tiempo que ayudó a precisar la cronología marina anterior a Marconi. Cómo medir el tiempo en el mar? Qué pregunta tan simple para la tecnología del siglo veintiuno. Antaño no lo era. Muchas vidas se perdieron por la falta de cronología marina, y muchos erraron su destino, llegando incluso a creer que habían llegado a él. John Harrison, nacido en el s. XVII en el Condado de York, solucionó gran parte del problema inventando el cronómetro. Hijo de un carpintero y muy aficionado desde niño a cualquier maquinaria que tuviera ruedas, especialmente relojes, ganó la suma de 20.000 libras, premio concedido por su majestad a quien lograra determinar la longitud de un grado con un error de 30 millas. El sueño de un hombre Si los faros marinos entrañan romanticismo y leyenda, aquellos a los que les coronaba la Esfera del Tiempo multiplicaban su aureola de misterio. El faro de Gdansk es uno de los más bellos del Báltico. Con una altura de unos 27 m. y una estructura gemela al faro de Cleveland, Ohio, está situado en una orilla del Puerto Nuevo de Gdansk y ha vuelto a renacer de sus ruinas cuando un soñador llegó un buen día y le sacó del olvido. Su nombre es Stefan Jacek Michalak, nacido en Varsovia en el 1943. Estudiante de electrónica en la Politécnica de Gdansk en 1966 viajó a…Read More

Bieszczady – “Tras los Cárpatos”

La Polonia desconocida La región “Tras los Cárpatos” al sureste de Polonia guarda tradiciones ancestrales que nacieron de la profundidad de sus bosques y de la mezcla de sus gentes. “Tras los Cárpatos” es una de las zonas más bellas e insólitas de Polonia, con una extensión de 18.000 Km2 en la que apenas viven 2 millones de personas. Dentro de ésta región se encuentran las montañas de Bieszczady que, situadas a lo largo de la frontera con Ucrania y Eslovaquia, se considera uno de los parajes más salvajes y con más encanto de Europa. Y es que un nombre cuya etimología entraña el bien y mal (Biesz y Czady) da mucho juego. Demonios de pícaras expresiones tallados en madera protagonizan las tabernas y los restaurantes de Bieszczady y las iglesias ortodoxas son las reinas de la arquitectura montañesa. Dos magníficos ejemplos suponen las iglesias de Blizne de 1470 y la de Smolnik de 1791. El Voivodato “Tras los Cárpatos” es inesperado. Remoto, exuberante, misterioso… Y uno de los pocos lugares en Europa donde todavía es posible encontrar al bisonte europeo. El gran ungulado se extinguió en el s .XVIII pero gracias a un programa de repoblación de la zona por el que en 1960 se soltaron cinco ejemplares, “Tras los Cárpatos” ha vuelto a disfrutar del magnífico animal que corre por sus bosques y pace en las praderas donde crece la hierba dulce, logo del vodka “Zubrówka”. “Tras los Cárpatos” han pasado gentes variopintas que han dejado su impronta.…Read More

“Inn at Perry Cabin”- Marinero y Hogareño

EN UN RECODO DE LA BAHIA DE CHESAPEAKE SE ENCUENTRA “INN AT PERRY CABIN”, LUJOSA POSADA MARINERA DONDE DISFRUTAR DEL AMBIENTE VICTORIANO DE SUS PUEBLOS. La Bahía de Chesapeake es el estuario más grande de Estados Unidos donde 150 ríos y arroyos se reúnen antes de perderse en las aguas del Atlántico. Entre ellos el Potomac el Susquehanna, el James… Tiene más de 300 Km. de largo y sus aguas bañan parte de los Estados de Maryland y Virginia. Navegable prácticamente durante todo el año es un paraíso para los aficionados a la vela que gozarán de las mejores condiciones de vientos e instalaciones para el deporte náutico. La Bahía guarda también su momento histórico cuando allá por el 1781 la flota francesa derribó a la Marina Real Británica en la famosa Batalla de Chesapeake, añadiendo un eslabón en la lucha por la independencia americana. El cambio de hojas otoñales en la Bahía de Chesapeake es un auténtico espectáculo aderezado por el despliegue de calabazas, brujas, espantapájaros…con que celebran el “Halloween” los habitantes de la Bahía, especialmente en el Condado de Talbot, considerado como uno de los destinos más prestigiosos del Medio-Atlántico “La tierra de la vida placentera” con centros urbanos como Easton la “Gran Ciudad” de Talbot que no por ello deja de ser una pequeña villa de arquitectura victoriana, Oxford que tiene un par de encantadoras calles alineadas con casas de colores tan cuidadas que parece que nadie viviera en ellas, dos iglesias que rivalizan en su credo…Read More

Le Manoir aux Quatr´Saisons

Nació gracias a la iniciativa de Raymond Blanc que, reconocido como uno de los mejores chefs del mundo , ha recibido tributos internacionales a su excelencia culinaria. “El sabor de mi vida” se titula el delicioso libro del chef Raymond Blanc. Delicioso como su cocina que ya hace treinta años, cuando abrió el restaurante “Le quat´saisons”, fue premiada con dos estrellas Michelín, galardón que ha sabido mantener durante todo éste tiempo. Y es que para Raymond Blanc, nacido en el pueblecito de Saône en la provincia de Besançon, comer es muy fácil y cocinar también lo es, si se sabe como conectar el cerebro con los sentidos. Esta afirmación hecha con sencillez y convencimiento se comprende cuando el famoso chef , con una copa de vino blanco Grenache del 2006 de la Cote de Catalanes, al calor de la leña y de la pasión que irradian sus ojos, habla de su infancia. Cuenta como Maman Blanc, su madre, le enseñó a aspirar los aromas del campo , a escoger los frutos maduros y a escuchar el lenguaje de la tierra. Le descubrió como la combinación de sal y vinagre segrega el jugo del tomate y a cocinar las peras con canela y vino y a distinguir el gorgoteo de la mantequilla caramelizándose en la sartén y muchos y pequeños secretos que hicieron que para el pequeño Raymond el arte de comer y de cocinar fueran parte de su crecimiento. Y recuerda que una sus vivencias más emotivas fue cuando al cumplir los…Read More