A bordo del Eastern & Oriental Express El Café Bambú del Hotel Mandarín Oriental reunió al mediodía asiático, ya comidos a pesar de apenas haber dado la una, a una mezcla cosmopolita de pasajeros que llegados de aquí, de allá y de acullá, esperaban el momento de abordar el tren, con un brillo especial en los ojos. De diferentes edades, razas y lenguas todos habrían soñado en su niñez con el novelesco lejano oriente de tantos autores que sucumbieron a su exotismo. Con las películas que integraron la jungla y sus habitantes en las tardes de los sábados o en los días lluviosos. Ese sueño se haría realidad para aquellos que en breve subirían al tren en la estación ferroviaria de Bangkok, gracias a la iniciativa y el glamour del Eastern & Oriental Express que tras muchos “tiras y aflojas” con los ferrocarriles malayos (KTM) y tailandeses (SRT), consiguieron unir 2.300 kilómetros de vías por las que el tren empezó a rodar en su viaje inaugural de Septiembre 1993. Desde el momento en que el “staff” del Eastern & Oriental Express se hace cargo de su pasaje, la mente se relaja y por unos días se vuelve a esa niñez en que solo hay que seguir las instrucciones del “adulto”. El “adulto” en este caso tiene muchos menos años que el pasajero, pero da igual. Es un placer hacer todo lo que diga la joven simpática y atractiva que reparte la información preparada de forma exquisita; papel de la mejor calidad,…Read More