Entre los montes de la Tramontana y el Mar Mediterráneo se encuentra Deià. Bancales de olivos le rodean y le adornan robles centenarios, limoneros, palmeras, cipreses…-Toda casa que se precie debe tener una palmera que simbolizará el amor de la mujer, un granado para la fertilidad y un ciprés como garantía de la fidelidad masculina- El aroma del jazmín es permanente y el colorido de los hibiscos y las buganvillas encendidas también. En las laderas de Deià los bosques de pino redondo llegan hasta el mar. Estos fueron algunos de los motivos, incluyendo su clima benigno y su gastronomía genuina, que le hicieron a Robert Graves enamorarse de Deià. El autor de “Yo Claudio” y de la polémica novela “Adiós a todo esto” entre muchas, llegó al pueblecito por primera vez en 1929 y volvió pasadas las guerras, en el 46, para quedarse definitivamente. Hizo de Deià su hogar, escribiendo seis horas diarias en su casa mallorquina “Can N´Alluny”; hoy La Fundación Graves, testigo de su vida cotidiana y museo que recoge su prolifera obra. Tras la estela de Robert Graves. Siguiendo los pasos del escritor, fueron llegando amantes de la naturaleza y del arte que encontraron en Deià la fusión perfecta. El pueblo se adaptó a ellos y ellos a él, formando la simbiosis variopinta que he hecho de Deià un curioso lugar para vivir en donde la creación se alimenta de un entorno natural que le ofrece una gama desbordante de colores, olores y sabores. El receptáculo perfecto…Read More