Un día en la vida de Manhattan. Hotel Mandarín Oriental New York.

EL Hotel Mandarín Oriental es un palco privilegiado desde donde observar la vida de Manhattan por todo lo alto y prepararse a disfrutarla, una vez abajo. Como corresponde a la arquitectura “Manhattan”, el “Hotel”, es un rascacielos cristalino y etéreo que ocupa 35 plantas de las 54 tiene el “Time Warner Centre” y está situado en la unión entre Columbus Circle y Central Park . Por sus ventanales se asoma la magnificencia de Manhattan; es un auténtico placer desayunar en el “Lobby Lounge” croasanes, a lo continental, huevos fritos con bacon, a lo americano, o “congee”- sopa de arroz, con cebolleta, guindilla y ajo- a lo asiático, rozando las nubes y jugando a desentrañar todo lo que aquel maremágnum de calles, “yellow cabs”, coches y gente encierran. Por un lado está la vida del cuadrilátero parque; gente corriendo, conciertos, exposiciones, remeros en el lago, restaurantes; un bosque dentro de la ciudad, y por otro lado están: ¡¡Las calles de Manhattan!! Al caminar entre ellas, la mirada, irremisiblemente, se dispara hacia arriba, imantada por la arquitectura ciudadana. Pero en realidad, donde “todo” pasa es a ras de tierra, en el asfalto. Bastante insólito resulta observar, como, un” caballo policial” ha perdido su herradura y en un abrir y cerrar de ojos llega una camioneta con un herrador incorporado que baja , le agarra la pata , le cambia el “zapato ”y haciendo caso omiso del corro callejero que ha ido formado a su paso, propinándole al “corcel” un par de palmaditas, guarda sus utensilios,…Read More

David Livingstone y su «Rosa de los Vientos»

John Arnold soñaba con épicas aventuras mientras perfeccionaba el diseño y la técnica relojera de su padre, maestro relojero; fantasías que se hicieron realidad cuando sus relojes contribuyeron a que intrépidos exploradores, como el Doctor Livingstone, no perdieran el norte. David Livingstone era un explorador valiente y sagaz con una regia disciplina y muy organizado. Seguro que cuando allá por el 1855 se encontró con una de las maravillas del mundo: Las Cataratas de Mosi-Oa-Tunya a las que renombró en honor a la reina de Inglaterra como Cataratas Victoria, hibernaría por unos instantes su emoción y echaría una ojeada a su reloj Arnold and Son para saber la hora exacta de tamaño descubrimiento, antes de exclamar” Los ángeles tienen que detener su vuelo para ver un espectáculo como éste”. Y es que la marca Arnold and Son comparte con el gran filántropo una vocación aventurera que le lleva a crear su fascinante modelo “Scout” con una esfera de sofisticado diseño y a la vez altamente legible, en la que destacan los índices dispuestos como los puntos de una brújula alrededor del disco GMT y la rosa de los vientos central. El espíritu pionero de John Arnold, fue de gran apoyo en la investigación de longitudes precisas. Perdido en el tiempo de África Ocho años había pasado el Dr. Livingstone en África ejerciendo de misionero, cuando en su afán por abrir rutas en el continente con propósitos religiosos y humanitarios, se adentra en el desierto de Kalahari en 1849 y va…Read More

Una Historia “Aussie”

Los buscadores de historias van por el mundo al acecho de lo insólito que no tiene por qué ser peligroso, ni rebuscado, solo distinto. Escuchan y observan vidas ajenas hasta dar con un cuento, digno de ser narrado. Este que sigue podría ser uno de ellos:   Erase una vez… tres ejecutivos maduros, sitos en la bellísima ciudad de Sydney. Dos hombres y una mujer, triunfadores, agresivos, que, de la noche a la mañana, abandonan su envidiable “modus vivendi” y le dan la espalda a la cosmopolita Sydney, para refugiarse en las aguas pantanosas de la desembocadura del río Hasting, Port Macquarie, a 420 Km al norte de Sydney, en el estado de Nueva Gales del Sur. Estos “aussies” (termino familiar para australiano), compran un cascaron de nuez al que bautizan como “La Reina de África” (por su semejanza con la barcaza de Humphrey Bogart), una tetera de zinc, unos cuantos arreos de pesca, y se dedican a pasear a turistas despistados que caen por estos lares. El paseo que Sarah, Peter y Stephen ofrecen por las riberas del río, no tiene desperdicio.       Desde el ronroneo del navegar de la “Reina de África” al que secundan el trino de los pájaros que pueblan los cielos australianos, el “borboteo” del “kettle” hirviendo, presto a servir un excelente té y la voz grave de Stephen entonando canciones irlandesas, hasta el espectáculo visual que suponen los cauces pantanosos del río. Los eucaliptos rodean sus vereda. Es el árbol de Australia por…Read More

Volar a Madeira- Aeropuerto de Funchal

Al aeropuerto de Funchal a la “orillita” del mar se le quedó corta su pista de aterrizaje, por lo que no tuvo más remedio que alargarla. La colosal obra consiguió combinar la flora, el deporte y los vuelos a Madeira de forma magistral. Perdida en el Atlántico, Madeira no fue punto de mira para Portugal hasta mediados del s. XV cuando el reino portugués dio con la isla boscosa a la que bautizó como la madera que le protagonizaba. La que hasta entonces había sido un paraíso para las aves y para las ballenas que cruzaban el océano, tras su descubrimiento se convirtió en un lugar estratégico de los barcos mercantes camino de África o de Sudamérica. Con el matrimonio entre Carlos II de Inglaterra y Blanca de Braganza, Madeira culminó como lugar preferente para los navegantes ingleses. Pasaron los siglos y muchos barcos atracaron en sus costas: barcos mercantes, navíos de guerra y goletas piratas dejaron su impronta en la amplia historia de la pequeña Madeira. Algunos incluso, atracaban en el puerto para llenar sus bodegas del exquisito vino de Maderia, que les ayudaba a luchar contra el escorbuto y la nostalgia. Hoy la isla es un lugar turístico que ofrece la variedad de su paisaje, desde la flora tropical hasta la estampa invernal de sus picos poblados de pinos , eucaliptus y castaños, regados por las “levadas” que serpentean la isla. Los pueblos blancos de tejas rojas se salpican entre las viñas escalonadas y de cuando en cuando…Read More

La isla de Gozo ¡Un Descubrimiento! para todas las estaciones…

En Cirkewwa, Malta, se coge el ferry que atracará en el puerto de Mgarr en la isla de Gozo, que con Malta y la pequeña Comino, forman el triunvirato isleño de Malta. El día es claro y el azul rabioso del mar y del cielo provocan un guiño en los ojos, que no se atreven a enfrentarse abiertamente con la claridad y la belleza de la isla. A pesar de estar a pocos minutos marítimos de su vecina Malta, Gozo es diferente; más verde, más desconocida, con una oferta turística exclusiva. Quien llegue a la República de Malta puede disfrutar de la variedad turística que ofrecen sus dos islas grandes y del placer de navegar alrededor de la diminuta Comino, en donde solo vive una familia que cuida el “Hotel” de la isla. Rite Anne es un hombre simpático y hablador. Se ocupa de “Butterfly Farm” en donde espera a sus huéspedes para sorprenderles con la curiosa casona llena de recovecos, patios , flora tropical y continental y un decoración entre rupestre y vanguardista que causa su efecto, desapercibida no pasa. Tras echar un vistazo al interior, se decide rifar las habitaciones ; una es más grande, otra da al jardín, otra está aislada y contiene una escultura con apariencia de hombre lobo en la cabecera de la cama… Una vez conforme cada cual con la suya, vuelta al minibus para acudir a una barbacoa en el dique de M´Forn. Al ver el privilegiado enclave al borde del agua, con…Read More

Tailandia Legendaria. Séptimo día

El viaje llega a su término, y como suele ocurrir, llega cuando el Eastern & Oriental se ha vuelto el hogar de “cada cual”; lo que se traduce en que puertas adentro del tren, ya se sabe quien irá a dormir la siesta después de comer, normalmente aquellos de origen hispano, italiano, mediterráneos en otras palabras, y quien esperará al te de las 4 que el mayordomo de turno llevará a la cabina acompañado de “muffins”, “finger sandwiches” y alguna que otra delicia, y quien pasará todo el tiempo de luz posible dentro del vagón “Observatorio” para no perderse nada del paisaje, de las pagodas, del exquisito aroma a jazmín que perfuma el aire, de los lagos, de la impresionante puesta de sol sobre los arrozales e incluso del privilegio de ver crecer al bambú. El Parque Nacional de Khao Yai Antony J. Lyam miembro de la Sociedad de Conservación de Vida Salvaje (WCS) había hablado la jornada anterior sobre su proyecto ecológico y sobre la conservación de los dos parques más grandes de Tailandia, Khao Yai y Kaeng Krachan. Tras informar sobre la fauna y flora de Khao Yai , al día siguiente acompaño al pasaje del Eastern & Oriental en la excursión por el parque, que se convirtió en un museo natural gracias a sus explicaciones . Una vez puestas laz calzas blancas sobre los zapatos, por si las sanguijuelas- comenzó la expedición, Antony a la cabeza,. Se escuchaba el trino de innumerables pájaros que Tony Lyam señalaba…Read More