Espejismo africano

El jeep atravesaba los pueblos de casas de adobe , muchas de ellas con tejado de uralita. La carretera de “dudoso” asfalto se convirtió un camino de tierra y piedras. Hacia calor, pero una ligera brisa soplaba de cuando en cuando , aliviando la atmósfera y trayendo una ondas, apenas perceptibles, que a veces parecían un simple murmullo del viento y otras tomaban la forma de cántico espiritual. El motivo del trayecto era atender a la ceremonia que uno de los grandes complejos hoteleros de la zona, celebraba periódicamente, donando ropa blanca a los ancianos de la aldea. Lo que para unos ya había cumplido su ciclo vital en el hotel, tras pasar por la lavandería y empaquetado con delicadeza, para otros se convertía en el gran evento del año, cuando, “cartilla en mano”, esperaban protegiéndose entre alguna acacia de la sabana africana, para recibir el cotizado obsequio. La notas graves del “blue” aumentaban en volumen y vigor cuando al girar en un recodo del camino, la escena vibrante de un grupo de gente mayor cantando y bailando, enmudeció a los pasajeros del “jeep” . La vestimenta a lo “Cabaña del Tío Tom” , la armonía de sus voces, el ritmo de su danza y la espontánea alegría con la que demostraban su agradecimiento, fueron un chorro de autenticidad, de vida, en medio de la nada…

Ciudad del Cabo …y Madiba

LUZ MEDITERRÁNEA, AGUAS DEL ATLÁNTICO, Y CABIDA PARA TODOS… Por una ventana minúscula de su minúscula celda, Nelson Mandela se pasó años atisbando el patio amurallado de la cárcel sin poder ni adivinar que tras él se encontraba el horizonte azul y la montaña que termina en una larga mesa bautizada como “Table Mountain”, muy cerca de lo que dio a llamarse en tiempos Cabo Tormentoso debido a sus fuertes vientos, o el cabo más redondo de la tierra según Francis Drake o, finalmente, Cabo de Buena Esperanza a cuyo resguardo nació Ciudad del Cabo. En los casi dos decenios que Mandela pasó en la isla de Robben, haciendo “jogging” en su celda no.5 de 2x 2 m., cohabitando con los guardias de prisión “afrikaners” y preparándose para un futuro político que cambiaría radicalmente la vida en Sudáfrica, poco se imaginaba ese hombre extraordinario años después, su visión de la isla de Robben iba a ser otra completamente distinta, otro ángulo, otra perspectiva y finalmente otro motivo opuesto al que le llevo a la isla carcelaria, antigua leprosería y manicomio que fue su penoso hogar durante tanto tiempo. Una tarde de Mayo del 1997, a punto de abandonar la presidencia del CNA a favor de Thabo Mbeki, Madiba atravesó el patio enhilado con palmeras del hotel The Table Bay y entró en el edificio de corte victoriano, situado enfrente a la isla de Robben, al que calificó como “uno de los mayores activos de la industria turística sudafricana ”para presidir…Read More

Escocia legendaria

Escocia legendaria. Golf, whisky y leyendas de la añeja Caledonia a bordo del mítico “ Royal Scotsman” Desde la ventanilla… Nada mejor para adentrarse en éste bucólico escenario que un viaje a través del tiempo a bordo del mítico ferrocarril Royal Scotsman. Guarecido en la estación de Waverley, en el mismo centro de Edimburgo, aguarda su partida en lo que fue el Lago Nor que, tras su desecación en el S. XIX, se convirtió en la segunda estación ferroviaria más grande del Reino Unido después de la de Waterloo en Londres. Desde allí el Royal Scotsman comenzará, al son de los gaiteros, su peculiar recorrido por la historia, la gastronomía y la geografía escocesas. El color de sus vagones es de un rojo oscuro clásico, matizado por el escudo amarillo y azul de la compañía ferroviaria de trenes escoceses. Orient- Express Hoteles, Trenes y Cruceros adquirió el tren hace algún tiempo y como ya es común en su filosofía comercial, una de sus prioridades ha sido que el Royal Scotsman guardara su encanto de antaño. La primera impresión que da al subir al tren es acogedora y elegante. Si los vagones, a la antigua usanza, brillan por fuera como un espejo, el interior cubierto en madera e iluminado por cálidos quinqués, es un ejemplo de nitidez. Y no es de extrañar, ya que la tripulación cuida cada detalle con esmero y durante esos días estará pendiente de hacerle la vida agradable a los 36 pasajeros a los que da cabida…Read More

La exposición de Croacia “El Mediterráneo tal como era” viaja por España, y fuera de ella…

Si hay un slogan que en pocas palabras lo diga todo, ese es el escogido para la bella Croacia “El Mediterráneo tal como era”, antes de que la burbuja inmobiliaria intentara acabar con él. Como si el paso del tiempo la hubiera dejado de lado- un Shangri La europeo- la costa croata guarda sus bosques de pino que bajan por las laderas, hasta mojarse en un mar de aguas transparentes, sus casas con tejados de canalón rojo, los pueblos de pescadores que no han cambiado su vivir tranquilo. Un país pequeño con el enorme bagaje cultural de las muchas influencias le han ido conformando. Su gente tiene los ojos azules, violetas, grises, de los eslavos, pero su piel lleva el tono oliva del mediterráneo. Las calles medievales, palacios renacentistas, la arquitectura barroca del norte de Croacia, especialmente de su capital Zagreb, se vuelve gótico veneciana en Dalmacia. Sus parques naturales albergan desde lagos escalonados como el de Plitvice, hasta valles y cuevas karsticas en Velebit. La gastronomía centroeuropea está en vigor y se codea con el aceite de oliva, los pescados y mariscos, las ensaladas y arroces del comer mediterráneo. Y en otoño, la gema de la tierra, la trufa blanca de Istria… Todo esto y mucho más queda latente en la exposición fotográfica que se inauguró en el marco único del ático del Circulo de Bellas Artes de Madrid en el año 2011, y desde entonces ha viajado a Brasil, y se ha expuesto en algunas localidades de la…Read More

Marrakech “Un Séptimo Sentido”

A pesar de que el nombre originario de la ciudad fue ”Marroukech” “vete deprisa”, cuando se llega a Marrakech, no entran ningunas ganas de irse. La sensualidad de esta ciudad marroquí ha atraído durante siglos a gente variopinta que la ha convertido en su hogar. La fragancia del jazmín mezclado con los aromas de carbón quemado, canela y hachis envuelven el aire. La belleza de su flora: buganvillas, palmeras, hibiscos… el color ocre de sus muros y la viveza de sus tintes alegran la vista. Un paseo por la famosa plaza de Jemaa el Fna y por el zoco es una provocación continua para los sentidos. Tanto, que parece como si antes hubieran estado dormidos. Los músicos amenizan la plaza tocando melodías de las que se traslucen los múltiples orígenes de la ciudad. En sus notas se adivinan tonos andalusíes, bereberes, y africanos. Mientras, los encantadores de serpientes manejan al reptil a su antojo y los echadores de la buenaventura tratan de cantarle su suerte a los numerosos turistas que contemplan absortos el espectáculo de la enorme plaza, degustando un té con hierbabuena en algún “cafecito”, de los muchos. La plaza es abierta y parece no tener fin. El zoco es un laberinto de callejuelas con arcos sinuosos por los que a duras penas se cuela algún rayo de luz, que lucha por brillar entre los tenderetes de pieles, artesanía, alfombras… Alli el griterío es constante. ¡Hay que regatear! Es una ofensa si no se hace. En el regateo se…Read More

Hotel Villa San Michele – Florencia

En balsa por el río Arno Florencia. Una ciudad nacida del Arte La ciudad hace honor a su nombre (destinada a florecer). Y lo hace por todo lo alto. Sus brotes han dado las flores más exquisitas en cuanto a arte, cultura e historia se refiere. Personajes de la talla de Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel, Dante Allighieri, Galileo Galilei o Donatello entre otros muchos, han dejado su sello inmortal en la antigua capital de Italia, que alcanzó su máximo esplendor durante la Dinastía de los Medici,como Ducado de La Toscana. El mundo del “VILLA SAN MICHELE” El Hotel Villa San Michele fue un antiguo monasterio que los franciscanos levantaron en el s. XV , en las colinas de Fiesole, dominando la vista más privilegiada de Florencia, en la que la cúpula del Duomo refulge con el sol cada amanecer y el valle del Arno muestra a la luz del día la fertilidad de sus viñedos, olivos , cipreses y limoneros. La fachada se le atribuye a Miguel Ángel, y el interior guarda intacto su origen monacal. Tanto, que la recepción del Villa San Michele-incluido en la selecta colección de Belmond, desde 1982-es el antiguo altar de la capilla, y en el “Cenáculo” del restaurante “La Loggia” está el fresco de la “Última Cena” que fue completado por Nicodemo Ferrucci en 1642. Sobrecoge la vista de Florencia que el Villa San Michele ofrece nada más traspasar su portalón; aunque de puertas afuera parezca un regio monasterio, su interior esconde todo…Read More